martes, 26 de noviembre de 2013

AFECCIONES COMUNES DE LOS RECIÉN NACIDOS

Con frecuencia los recién nacidos pueden presentar algún problema de salud; entre los más comunes se incluyen los resfriados, tos, fiebre y vómitos, además de diversos problemas de piel.
Algunas afecciones físicas son muy comunes durante las primeras semanas posteriores al nacimiento, y entre las más frecuentes se encuentran:
  • Distensión abdominal: por lo general, las barrigas de la mayoría de los bebés sobresalen, especialmente después de una toma abundante. Sin embargo, entre las tomas, deben sentirse bastante blandas. Si el abdomen del pequeño se ve hinchado y duro, y si no ha tenido una deposición durante más de uno o dos días, o tiene vómitos, llame a su pediatra. Es muy probable que el problema se deba a gases o estreñimiento, pero también podría indicar un problema intestinal más grave.

     
  • Lesiones durante el parto: es posible que los bebés se lesionen durante el parto, especialmente si el trabajo de parto es particularmente largo o dificultoso, o cuando los bebés son muy grandes. Mientras que los recién nacidos se recuperan rápidamente de algunas de estas lesiones, otras persisten durante más tiempo. A menudo, la lesión es una clavícula rota, que se cura rápidamente si el brazo de ese lado se mantiene relativamente inmóvil. De hecho, puede formarse un pequeño bulto en el sitio de la fractura después de algunas semanas, pero no se asuste; este es un signo positivo de que se está formando hueso nuevo para curar la lesión. La debilidad muscular es otra lesión de nacimiento común, causada durante el trabajo de parto por la presión o el estiramiento de los nervios conectados a los músculos. Por lo general, estos músculos, que suelen estar debilitados a un lado de la cara o de un hombro o brazo, vuelven a la normalidad después de varias semanas. Mientras tanto, pídale a su pediatra que le muestre cómo amamantar y sostener al bebé para promover la curación.

  • Síndrome del bebé azul: los bebés pueden tener las manos y los pies levemente azulados, pero es posible que esto no sea un motivo de preocupación. Si sus manos y pies se vuelven un poco azulados a causa del frío, deberían recuperar su color rosado apenas se calientan. Ocasionalmente, la cara, la lengua y los labios pueden volverse un poco azulados cuando el bebé no para de llorar, pero cuando se calma, su color en estas partes del cuerpo debe volver a la normalidad rápidamente. Sin embargo, si la piel se vuelve de un color azulado de manera persistente, especialmente con dificultades para respirar y alimentarse, esto es un signo de que el corazón o los pulmones no están funcionando correctamente, y de que el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno en la sangre. La atención médica inmediata es fundamental.
  • Tos: si el bebé toma líquido muy rápido o trata de beber agua por primera vez, es posible que tosa y escupa un poco; pero este tipo de tos debería detenerse apenas se ajuste a una rutina de alimentación familiar. También puede estar relacionada con la fuerza o la rapidez con la que baja la leche de la mamá. Si el bebé tose continuamente o tiene arcadas rutinariamente durante las tomas, consulte con el pediatra. Estos síntomas podrían indicar un problema subyacente en los pulmones o el tracto digestivo.

            

  •  Llanto excesivo: todos los recién nacidos lloran, a menudo, sin un motivo aparente. Si se ha asegurado de que su bebé se alimentó, eructó, se mantiene caliente y tiene un pañal limpio, probablemente, la mejor táctica es sostenerlo y hablarle o cantarle hasta que deje de llorar. No puede “consentir” a un bebé de esta edad prestándole mucha atención. Si esto no funciona, envuélvalo bien en una manta de manera cómoda.Se acostumbrará al patrón de llanto normal de su bebé. Si alguna vez suena extraño; por ejemplo, como alaridos de dolor, o si alguna vez persiste durante un período inusual, podría significar un problema médico. Llame al pediatra y pídale asesoramiento.
  • Marcas de fórceps: cuando se usan fórceps para brindar ayuda durante un parto, estos pueden dejar marcas rojas o, incluso, raspados superficiales en la cara y la cabeza de un recién nacido, en la zona donde el metal ejerció presión sobre la piel. Por lo general, estos desaparecen en pocos días. A veces, se desarrolla un bulto firme y plano en una de estas zonas debido a un daño menor en el tejido que se encuentra debajo de la piel. Sin embargo, esto también suele desaparecer en el término de dos meses.


  • Ictericia: muchos recién nacidos normales y saludables tienen un tinte amarillento en la piel, que se conoce como ictericia. Esto se debe a una acumulación de una sustancia química, denominada bilirrubina, en la sangre del niño. Esto ocurre con más frecuencia cuando el hígado inmaduro aún no ha comenzado a cumplir su función de eliminar la bilirrubina del torrente sanguíneo en forma eficiente (la bilirrubina se forma por la descomposición normal de los glóbulos rojos en el cuerpo). Si bien los bebés suelen tener un caso leve de ictericia, que es inofensivo, la ictericia puede convertirse en una afección grave si la bilirrubina llega a lo que un pediatra considera como un nivel muy alto.   
    Aunque la ictericia es bastante tratable, si el nivel de bilirrubina es muy alto y no es tratado de manera efectiva, en algunos casos, incluso puede provocar un daño en el sistema nervioso o el cerebro. Es por eso que la afección debe controlarse y tratarse adecuadamente. La ictericia tiende a ser más común en los bebés que están en período de lactancia, con más frecuencia en aquellos que no está tomando el pecho correctamente; las madres que están amamantando deben dar el pecho, al menos, entre ocho y doce veces por día, lo que ayudará a producir suficiente leche y a mantener bajos los niveles de bilirrubina. 
  • Letargo y adormecimiento: todos los recién nacidos pasan la mayoría del tiempo durmiendo. Siempre que se despierte cada pocas horas, coma bien, parezca estar contento y esté alerta durante parte del día, es totalmente normal que duerma el resto del tiempo. Sin embargo, si rara vez está alerta, no se despierta por sí solo para alimentarse, o parece estar demasiado cansado o desinteresado en comer, debe consultar con su pediatra. Este letargo, especialmente si es un cambio repentino en su patrón habitual, puede ser un síntoma de una enfermedad grave.
  • Dificultad respiratoria: es posible que el bebé tarde algunas horas después del nacimiento para formar un patrón normal de respiración, pero, luego, no debería tener más dificultades. Si parece estar respirando de una manera inusual, a menudo, esto se debe a un bloqueo en los conductos nasales. El uso de gotas nasales de solución salina, seguido del uso de una perilla succionadora, es lo que puede resultar necesario para solucionar el problema; ambos están disponibles sin receta en todas las farmacias. Sin embargo, si su recién nacido muestra alguno de los siguientes signos de advertencia, notifique a su pediatra inmediatamente:
    • Respiración rápida (más de sesenta respiraciones en un minuto), aunque debe tener en cuenta que, normalmente, los bebés respiran más rápido que los adultos.
    • Retracciones (succión en los músculos que se encuentran entre las costillas con cada respiración, que hace que sus costillas sobresalgan).
    • Ensanchamiento de la nariz.
    • Resoplidos durante la respiración.
    • Coloración azul de la piel persistente.

ALFAFETOPROTEÍNA

La alfafetoproteína (AFP) es una proteína que normalmente es producida por el hígado del bebé. Está presente en el líquido amniótico que rodea el feto y una pequeña cantidad cruza la placenta y se introduce en el torrente sanguíneo de la madre. A medida que el bebé va creciendo produce más AFP, por lo que la cantidad en la sangre de la madre también aumenta.

¿A QUIÉN SE LA HACE Y PORQUÉ?
Se trata de una prueba de cribaje, es decir, nos da la probabilidad de que el feto sufra la enfermedad pero no la diagnostica.
Esta prueba se le ofrece a todas las mujeres embarazadas, pero se suele recomendar la realización de la misma a mujeres jóvenes que por su edad no tienen el riesgo de anomalías cromosómicas, pero presentan antecedentes familiares, riesgo en embarazos anteriores o abortos de repetición.

Se realiza con el objetivo de:
  • Detectar defectos en el tubo neuronal (espina bífida) u otras anomalías congénitas
  • Detectar problemas en el bebé durante el embarazo (como bajo peso)
  • Detectar Síndrome de Down
  • Detectar otras malformaciones
  • Diagnosticar ciertos trastornos hepáticos
  • Detectar embarazos múltiples

¿CÓMO Y CUÁNDO?
La prueba de la alfafetoproteína implica simplemente la extracción de una muestra de sangre a la mujer para su posterior análisis.
La alfafetoproteína normalmente aumenta en el líquido amniótico hasta la semana 14-15 de gestación. Por esto, el análisis se debe realiza aproximadamente entre la semana 14 y 16.

RESULTADOS
La cantidad de alfafetoproteína que se considera normal depende de muchas variables incluyendo la edad, el peso, la raza y la semana del embarazo, por lo tanto es importante conocer la fecha exacta de la gestación para la realización de dicha prueba.
  • Si el nivel de AFP es alto indica que el feto tiene un mayor riesgo de sufrir defectos del tubo neuronal como espina bífida, anencefalia, etc. o la posibilidad de un embarazo múltiple (gemelos, trillizos).
  • Por el contrario si el nivel de AFP es bajo está relacionado con un mayor riesgo de sufrir anomalías cromosómicas como Síndrome de Down, Síndrome de Turner, etc.
Si los resultados son anormales se le sugerirán pruebas adicionales para ayudar a determinar la causa.
Por último, si los exámenes posteriores no muestran defectos anatómicos o problemas de cromosomas, un nivel de AFP elevado puede predecir problemas de crecimiento fetal durante el embarazo.

RIESGOS
Los riesgos de esta prueba son los asociados a la con la extracción de sangre, que pueden ser:
Hematomas en la zona de la punción Sangrado excesivo Desmayo o sensación de mareo Infección en la zona de punción.


FUENTES:

lunes, 25 de noviembre de 2013

TEST DE TOLERANCIA ORAL DE LA GLUCOSA (TTOG)

La prueba de tolerancia oral de la glucosa es un examen de laboratorio para verificar la forma como el cuerpo descompone el azúcar ingerido.
Esta se realiza para confirmar el diagnóstico de diabetes gestacional en mujeres embarazadas y se hace entre las semanas 24 y 28 del embarazo.

¿CÓMO SE REALIZA LA PRUEBA?
Los días previos a la prueba debe comer como lo hace normalmente; y al menos 8 horas antes y durante la realización del examen no debe comer ni beber nada.
Antes de comenzar el examen se toma una muestra de sangre para tener un valor de referencia del nivel de glucosa en ayunas.
Posteriormente se te solicita que tomes un líquido que contiene una cierta cantidad de glucosa, (normalmente 75 gramos).
Una vez ingerido el líquido se procede a tomar nuevas muestras de sangre cada 30 minutos y se tomarán durante tres horas.
Algunas personas experimentan náuseas o sudoración después de tomar la glucosa, pero sin embargo, los efectos secundarios en este examen son infrecuentes.

VALORES NORMALES
Los valores sanguíneos normales en una prueba de tolerancia a la glucosa oral utilizada para detectar diabetes gestacional son:

NOTA: los rangos de los valores normales pueden variar entre diferentes laboratorios.

RESULTADOS ANORMALES
Niveles de glucosa superiores a los normales pueden significar que usted tiene prediabetes o diabetes gestacional.
Si el resultado se encuentra entre 140 y 200 mg/dL se denomina alteración de la tolerancia a la glucosa, lo que significa que usted está en mayor riesgo de padecer diabetes.
Y un nivel de glucosa de 200 mg/dL o superior es un signo de diabetes gestacional.

RIESGOS
Los riesgos a los que nos enfrentamos a la hora de realizar esta prueba están relacionados con el proceso de la extracción de muestras de sangre por lo que pueden ser:

  • Hematomas en la zona de punción
  • Desmayo o sensación de mareo
  • Sangrado excesivo
  • Infección en la zona de punción

CONSIDERACIONES
Existen diversos factores que pueden afectar a los resultados del examen como pueden ser:
  • El estrés agudo
  • El ejercicio excesivo 
  • Algunos fármacos que producen intolerancia a la glucosa:
    • Dextrosa
    • Anti-psicóticos atípicos
    • Betabloqueadores
    • Corticoesteroides
    • Estrógenos
    • Glucagón
    • Fenotiazinas
    • Diuréticos tiazídicos
    • Antidepresivos tricíclicos
Si está tomando alguno de estos medicamentos coménteselo a su médico antes de la realización del examen.


FUENTES:

TEST DE O´SULLIVAN


El test de O´Sullivan es una prueba que se realiza para valorar los niveles de azúcar en sangre venosa, con el objetivo de descartar los casos de diabetes gestacional.
Se le hace a todas las embarazadas por lo menos una vez pero, si se necesita, puede hacerse en más ocasiones.

¿CUÁNDO SE REALIZA?
Se suele hacer entre la semana 24 y 28 de gestación porque es cuando los cambios hormonales tienen más efecto y pueden llegar a alterar el funcionamiento de la insulina.

Si se trata de una mujer que tuvo diabetes gestacional en un embarazo anterior esta prueba ya se puede hacer en el primer trimestre.
Además se puede realizar la prueba en el primer y tercer trimestre si hay antecedentes familiares de diabetes, si la mujer embarazada tiene más de 35 años, si hay sobrepeso antes del embarazo o si la mujer ya dio a luz a un bebé de más de 4kg en un parto anterior.

¿CÓMO?
El test de O´Sullivan es una prueba que se realiza de la siguiente manera:

Se le da a la embarazada una solución de 50gr de glucosa para que la beba.
Tras haber bebido la solución debe esperar una hora sin comer nada.
Pasada la hora de espera se le realiza una extracción de sangre y en esta muestra se mide el nivel de glucosa en sangre.
Con esta medida el especialista recibe información sobre cómo la embarazada tolera y metaboliza la glucosa.

RESULTADOS
Si el nivel de glucosa en sangre, una hora después de la ingesta de la solución de glucosa, es inferior a 130mg/dl esto significa que tolera bien la glucosa y que no hay problemas.
Si el nivel de glucosa está entre 130 y 140mg/dl, el especialista debe decidir si realizar otra prueba de glucosa o aceptar este resultado como indicador de que se tolera la glucosa adecuadamente.
Si el valor de la glucemia es superior a 140mg/dl esto nos indica que puede existir diabetes gestacional, entonces debemos realizar otra prueba, el TTOG (test de tolerancia oral a la glucosa), para asegurar el diagnóstico.



FUENTES:

domingo, 24 de noviembre de 2013

BIOPSIA DE CORION

La biopsia corial es un estudio prenatal que detecta anormalidades en los cromosomas del bebé, mediante el análisis de la composición genética de las vellosidades coriónicas.
Sólo se realiza en las futuras madres en las que existe algún problema genético concreto en la historia familiar o un factor de riesgo determinado.

¿QUÉ DETECTA?

Generalmente la biopsia de corión se utiliza para identificar ciertos trastornos como el síndrome de Down o para descartar otros problemas como la enfermedad de Tay-Sachs, la fibrosis quística o la anemia de las células falciformes, si hay razones para pensar que el bebé corre el riesgo de padecerlos.
Pero no puede detectar defectos en el tubo neural, como por ejemplo la espina bífida.

¿CUÁNDO Y CÓMO SE REALIZA LA PRUEBA?
Generalmente se realiza entre las semanas 11 y 12 de embarazo, aunque algunos especialistas la realizan en la semana 13.

Este estudio es un procedimiento de diagnóstico invasivo que consiste en la obtención de vellosidades coriales de la placenta. 
El ginecólogo hará una ecografía para determinar la posición de la placenta y dependiendo del lugar por donde esté unida al útero decide si realizará una biopsia de corión transcervical o transabdominal.

Si se hace una biopsia transcervical el procedimiento es el siguiente: se limpia la vulva, la vagina y el cuello del útero con un antiséptico. Se introduce un espéculo vaginal y se localiza el cervix. Se introduce una pinza semirrígida a través del cuello uterino, se accede al corion frondoso (placenta) y de ahí se extrae una muestra de las vellosidades coriales. Todo esto se realiza con control continuo mediante un ecógrafo.
Si se hace una biopsia transabdominal: primero el ginecólogo realiza una asepsia de la pared abdominal y posteriormente pondrá anestesia local en el lugar en donde insertará la aguja. A continuación insertará una aguja larga o un catéter, a través del abdomen o del cuello uterino, para succionar una pequeña muestra de tejido. En ningún caso debe de tocar el saco amniótico.

Una vez terminada la prueba, el ginecólogo debe controlar el ritmo cardíaco del bebé con un monitor fetal externo o con una ecografía.

RIESGOS
Las complicaciones más frecuentes de la biopsia corial son el sangrado vaginal, si se realiza por vía transcervical, y el dolor abdominal en la zona de la punción, en el caso de haberse realizado por vía transabdominal.
Existe un pequeño riesgo, aproximadamente del 1%, de rotura prematura de membranas y de infección del líquido amniótico y de las membranas.
El riesgo de aborto ha ido disminuyendo con la experiencia de los equipos, siendo en la actualidad alrededor del 1%. Además cabe destacar que el riesgo de aborto es más alto si se realiza en el primer trimestre que en el segundo.
También hay estudios que indican que una biopsia de corión realizada antes de la semana 11 del embarazo puede conllevar defectos en las extremidades del bebé, como falta de dedos en los pies o las manos.


FUENTES:

http://www.elpartoesnuestro.es/informacion/embarazo/amniocentesis-y-biopsia-corial

AMNIOCENTESIS

La amniocentesis es un estudio que se hace durante el embarazo con el que se buscan anomalías congénitas y problemas genéticos en el bebé que se está gestando y además permite recoger información sobre su desarrollo.
Esta prueba se realiza mediante la toma de una muestra de líquido amniótico, que es el líquido que rodea al bebé en el útero, y se realiza entre las semanas 16 y 22 del embarazo.

¿CÓMO SE REALIZA EL EXAMEN?
Previamente, o ese mismo día antes de realizar la amniocentesis, se hace un ultrasonido para medir al bebé y observar su anatomía básica.
Para la realización de la prueba debes estar acostada en una camilla y limpiarán tu abdomen con alcohol o una solución de yodo.

Un médico o técnico hará un ultrasonido para localizar una parte de líquido amniótico que se encuentre a una distancia segura tanto de tu bebé como de la placenta.
A continuación, con la guía constante de las imágenes del ultrasonido, el médico insertará una aguja larga, delgada y hueca a través de tu vientre, hasta llegar al interior del saco de líquido donde se encuentra el bebé. Tomará una pequeña muestra de líquido amniótico, retirará la aguja y por último se recogerá la muestra de líquido para enviarla a analizar.
Es posible que sientas algo de dolor, una punzada o presión durante el procedimiento, o quizás, no sientas nada de molestia.



¿POR QUÉ SE HACE?
La razón más común para realizar una amniocentesis es determinar si el bebé posee un mayor riesgo de tener problemas genéticos o cromosómicos, como el Síndrome de Down o algún tipo de transtorno metabólico que se transmiten de padres a hijos.

Otros de los motivos por los que se puede realizar una amniocentesis son:

  • Para determinar si los pulmones de tu bebé están lo suficientemente maduros. 
  • Para detectar espina bífida u otros defectos del tubo neuronal. 
  • Para determinar si tienes riesgo de sufrir un parto prematuro o si es necesario adelantar el parto. 
  • Para diagnosticar o descartar una infección intrauterina.

¿A QUIÉN?
Se les ofrece a las mujeres que tienen un mayor riesgo de tener un hijo con anomalías congénitas, es decir, mujeres que:

  • Tengan 35 años o más cuando den a luz. 
  • Obtuvieran un resultado positivo en alguna de las pruebas de detección de anomalías congénitas. 
  • Hayan tenido bebés con anomalías congénitas en embarazos anteriores. 
  • Tengan antecedentes familiares de trastornos genéticos.


¿QUÉ RIESGOS TIENE?
Si este examen es realizado por un ginecólogo con amplia experiencia los riesgos son mínimos, pero aún así existe algunos como:
  • Aborto espontáneo 
  • Infección o lesión del bebé 
  • Escape de líquido amniótico 
  • Sangrado vaginal

FUENTES:

sábado, 23 de noviembre de 2013

BEBÉ PREMATURO: CUIDADOS BÁSICOS

 Noticia: El emotivo vídeo del primer año de un bebé prematuro conmociona Internet


Un bebé prematuro es aquel que ha nacido antes de las 37 semanas completas de gestación (más de tres semanas antes de la "fecha prevista del parto"). Un embarazo a término es de 40 semanas.
Durante el embarazo, el feto se desarrolla y crece, sobre todo, en los últimos meses y semanas. Debido a su nacimiento anticipado, los bebés prematuros pesan mucho menos que los que cumplieron su gestación hasta el plazo normal. Además, pueden tener problemas de salud, ya que sus órganos no han tenido el tiempo suficiente para desarrollarse. Los prematuros necesitan atención médica especial en una unidad de cuidados intensivos neonatal o UCIN. Deben permanecer ahí hasta que sus sistemas y órganos puedan funcionar sin ayuda.


A menudo, la causa de un parto prematuro se desconoce y es algo que la madre no puede controlar. De todos modos, los partos prematuros a veces están provocados por afecciones médicas de la madre o factores de su estilo de vida durante el embarazo, como padecer diabetes mellitus, hipertensión, problemas renales o cardíacos, una infección (sobre todo las que afectan a las membranas amnióticas y al aparato genital y urinario), no haberse alimentado bien durante el embarazo, o los sangrados provocados por una posición anómala de la placenta.


Asimismo, los partos prematuros pueden obedecer a anomalías estructurales, al hecho de forzar demasiado el útero por llevar más de un feto (mellizos, trillizos, o más) o al consumo de tabaco, alcohol o drogas ilegales durante el embarazo. Los partos prematuros son más frecuentes en las mujeres menores de 19 años o mayores de 40, y en las que ya han tenido un parto prematuro previamente.  No obstante, cualquier mujer puede tener un parto prematuro, y muchas madres de bebés prematuros carecen de factores causantes conocidos.

Los bebés prematuros tienen muchas necesidades especiales, de modo que deben recibir cuidados médicos diferentes que los bebés a término. Por este motivo, suelen pasar la primera etapa de la vida extrauterina en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). La UCIN está diseñada para proporcionar a los bebés prematuros una atmósfera que les limite el estrés y que satisfaga sus necesidades básicas de calor, nutrición y protección para asegurarles un crecimiento y desarrollo adecuados.
Gracias a la gran cantidad de avances recientes en medicina neonatal, más del 90% de los bebés prematuros que pesan 800 gramos o más (un poco menos de dos libras) sobreviven. Los que pesan más de 500 gramos (un poco más de una libra) tienen más del 60% de probabilidades de sobrevivir, aunque las probabilidades de que sufran complicaciones son mayores.

Necesidades básicas de un bebé prematuro

 

Calor

Los bebés prematuros carecen de la grasa corporal necesaria para mantener la temperatura corporal, incluso aunque estén bien abrigados con mantas. Por este motivo, se utilizan incubadoras o calentadores radiantes para mantener su temperatura en la UCIN. El hecho de mantener la temperatura de los bebés dentro de los márgenes de la normalidad les ayudará a crecer más deprisa.
Las incubadoras están fabricadas con plástico transparente y rodean completamente el cuerpo del bebé para mantenerlo cálido, reducir las probabilidades de infección y limitar la pérdida de agua. Los calentadores radiantes son camas abiertas que se calientan eléctricamente. Se utilizan cuando el personal médico necesita acceder frecuentemente al bebé para procurarle los cuidados que necesita. Un diminuto termómetro pegado a la piel del bebé se encarga de medir su temperatura corporal y de regular el calor.


Nutrición y crecimiento

Los bebés prematuros tienen necesidades nutricionales especiales porque crecen más deprisa que los bebés a término y sus sistemas digestivos son inmaduros. Los neonatólogos (pediatras especializados en el cuidado de recién nacidos a término enfermos y de bebés prematuros) miden el peso de los bebés en gramos, no en libras y onzas. Los bebés a término suelen pesar más de 2.500 gramos (aproximadamente cinco libras y ocho onzas), mientras que los bebés prematuros pesan entre 500 y 2.500 gramos.
Entonces, ¿de qué se alimentan los bebés prematuros? La leche materna es una excelente fuente nutricional, pero los bebés prematuros son demasiado inmaduros para alimentarse directamente del pecho de la madre o del biberón hasta que tienen una edad gestacional de entre 32 y 34 semanas. La mayoría de bebés prematuros tienen que alimentarse muy lentamente debido al riesgo de desarrollar una infección intestinal exclusivamente propia de los bebés prematuros denominada enterocolitis necrosante. La madre se puede extraer leche para que se la administren después al bebé mediante una sonda, es decir, un tubito que se introduce por la boca o la nariz del bebé y le llega hasta el estómago.
La leche materna tiene ventajas sobre la leche artificial porque contiene proteínas que ayudan a luchar contra las infecciones y favorece el crecimiento. A veces la leche materna (o la leche artificial si la madre no desea o no puede dar el pecho al bebé) se enriquece con suplementos especiales, porque los bebés prematuros tienen mayores necesidades de vitaminas y minerales que los bebés a término.
Prácticamente todos los bebés prematuros reciben suplementos de calcio y fósforo, sea añadiéndoselos a la leche materna o a través de leches infantiles especiales para prematuros. La concentración de sustancias químicas y minerales en la sangre de estos bebés, como la glucosa (azúcar), la sal, el potasio, el calcio, el fosfato y el magnesio, se controla regularmente, adecuando la dieta del bebé para mantener estas sustancias dentro de los márgenes de la normalidad.